Quizá haya oído el dicho: “Un trabajo es un mueble en el que la gente pone las patas. Si no funciona, pueden apartar la pata de la mesa”. En otras palabras, tu trabajo no es realmente tan importante mientras seas feliz en él. Aunque esto pueda parecer de sentido común, mucha gente sigue siendo despedida de su trabajo sin avisar con la debida antelación o incluso sin consultar primero con su jefe. Y cuando un empleado renuncia o se marcha antes de tiempo, los directivos suelen preguntarse qué ha pasado y si deberían haber hecho las cosas de otra manera. He aquí algunas razones por las que debe despedir a los empleados y cómo hacerlo con éxito.

El empleado ya no encaja en la empresa.

Si el empleado ya no encaja en la cultura de la empresa o en sus objetivos, es importante analizar su ajuste con la empresa en su conjunto. Si el empleado ya no trabaja con el mismo objetivo general que cuando empezó, puede ser el momento de buscar un nuevo trabajo. Si la empresa está cambiando, o su sector está cambiando, es importante asegurarse de que el ajuste del empleado con la empresa sigue siendo viable. Si el empleado ocupa un puesto de responsabilidad o realiza una tarea especialmente importante, puedes preguntarle cuáles eran sus motivaciones para trabajar allí y ver si hay algo sospechoso. Si el empleado dice que le pagaban bien y que la empresa le apoyaba, probablemente puedas permitirle mantener su trabajo. Pero si dice que le pagaban menos de lo que valía, o que le daban malos consejos o tareas que eran una total pérdida de tiempo, quizá sea mejor que busque otro trabajo en el mismo sector.

El empleado es malo en su trabajo.

A veces la gente es simplemente mala en su trabajo. Es completamente normal que te vaya mal en tus primeros trabajos, y nunca debes sentirte mal si cometes errores al probar cosas nuevas. Pero cuando un empleado es tan malo en su trabajo que es un lastre para la empresa, es hora de irse. La regla de oro también se aplica aquí: si crees que un miembro del equipo es realmente malo en su trabajo, probablemente debas despedirlo. Si dejas que se quede alguien que sabes que no encaja, en realidad estás enviando el mensaje de que quieres que se quede y asuma más responsabilidades. Al final, puede que mantengas a un mal empleado porque no quieres dejarle marchar y quieres ser responsable de mantener en plantilla a los mismos que dejaste marchar. Pero es la mejor estrategia laboral. Para ser claros, no hay que ser un científico de cohetes para reconocer cuando un empleado no está rindiendo. Muchas personas simplemente tienen trabajos muy duros que no disfrutan. Y no tiene sentido responsabilizar a una persona de algo que no puede hacer porque no tiene talento para ello.

El empleado ha mostrado un mal juicio o una mala conducta.

Si ves que un empleado tiene poco criterio o una mala conducta, es importante que se lo comuniques al equipo de RRHH. Si el empleado se ha jactado de ello o ha hecho que otros miembros del equipo se den cuenta de su mal juicio, podría ser una señal de que no se le debería dejar volver al trabajo. Debes informar al equipo de RRHH si crees que un empleado ha cometido un mal juicio o una mala acción, para que puedan investigar adecuadamente y tomar las medidas oportunas. Se supone que las personas a las que se permite conservar su trabajo son fiables y productivas. Hay que despedir a las personas que hacen malos juicios o exhiben un juicio pobre.

El empleado no ha cooperado.

Todos los empleados merecen una oportunidad justa de tener éxito. Tanto si se trata de encontrar el equilibrio entre un horario de trabajo que se adapte mejor a su vida como si se trata de resolver problemas de atención al cliente, algunos empleados lo tienen más difícil que otros. Si un empleado es constantemente poco cooperativo o difícil de trabajar, puede ser el momento de buscar un nuevo trabajo.

El empleado se ha convertido en una distracción o un problema para otros miembros del equipo o para la empresa en su conjunto.

A veces las personas no se dan cuenta de hasta qué punto su comportamiento se convierte en una “distracción” o un “problema” para la empresa hasta que es demasiado tarde. Nadie quiere trabajar para un jefe que siempre está estresado o que está constantemente de mal humor. Cuando te das cuenta de que tu empleado es una fuente de estrés para la empresa, es importante tomar medidas. Puedes abordar el nivel de estrés haciendo que tu jefe participe en la encuesta de compromiso de los empleados o tomando algunas clases para reducir el estrés. Si el problema es que el empleado está provocando que otros miembros del equipo sean improductivos, normalmente puedes despedirlo.

El empleado se ha convertido en un riesgo de robo o ha utilizado los recursos de la empresa de forma inapropiada.

Incluso si un empleado sólo falta unos días al trabajo aquí y allá, tiene un impacto mucho mayor en la empresa que una ausencia regular. Si una ausencia regular se nota como un “chico adolescente”, la situación se ha ido de las manos. Debe tomar medidas si la ausencia del empleado está haciendo que la empresa tenga una pérdida financiera mayor de la que podría tener. Si el empleado se ha aprovechado de los recursos de la empresa, como el acceso a datos confidenciales o el uso de equipos de la empresa sin permiso, ha perdido su derecho al empleo.

Conclusión

Si ha sido contratado como nuevo empleado, es probable que le hayan dado algunas orientaciones sobre cómo despedir a un empleado. Si bien hay muchas razones por las que un empleado puede optar por dejar su trabajo, también hay una serie de razones por las que un empleado puede decidir terminar su empleo. Cuando se produce una situación de este tipo, es crucial estar preparado para cuando llegue el momento de despedir a un empleado. Hay varias razones por las que un empleado puede decidir dejar su trabajo y el despido es sólo el primero de muchos pasos.